Este niño se perdió a 1.400 km de su casa y regresó 25 años después gracias a Google Maps

Ahora es un exitoso empresario, maneja hoteles, pero, antes del éxito, enfrentó enormes obstáculos.
Saroo tenía cinco años al momento de perderse. Iba con su hermano mayor, para trabajar como barrendero de trenes, en la India. “Ya era de noche, estaba cansado. Me senté en una estación y quedé dormido”.
Esa siesta fue la culpable del cambio drástico en su vida. “Supuse que mi hermano me despertaría, pero al abrir los ojos, él no estaba cerca. Creí que lo vería en el tren frente a mí, abordé para buscarlo”.


Lamentablemente, Saroo nunca encontró a su hermano. Se durmió, y volvió a despertarse a las 14 horas. No se dio cuenta, pero estaba en Calcuta, una de las ciudades más grandes de la India. Lo rodeaban barrios marginales y un clima extraño.
“Temblaba del miedo. No sabía qué lugar era. Tuve que empezar a preguntar a la gente.”
A medida que pasaba el tiempo, el peligro aumentaba. “Era un sitio aterrador. Imaginen a un niño de cinco años, vagando por los barrios y estaciones de tren de Calcuta.”
El chico tuvo que aprender a ser individual. Mendigó junto a otros niños en las calles de la ciudad. “Había que ser cuidadosos, no confiar en nadie”. Un hombre llegó a ofrecerle refugio, comida y el regreso a su hogar, pero algo andaba mal: “en última instancia, creo que me haría algo desagradable, así que escapé.”
Finalmente, dejó de ser un vagabundo. Lo aceptaron en un orfanato, y fue adoptado por una familia tasmana, los Brierley. “Entendí que estaba perdido y no podría volver a casa, así que mudarme a Australia parecía genial”.


Saroo encajó fácilmente en su nuevo hogar. Pero, al crecer, quiso buscar a su verdadera familia. Lo malo es que, en su infancia, era analfabeto, no sabía el nombre de la ciudad que lo vio nacer. Así que recurrió a Google Earth, para ver si recordaba el lugar.
“Era como un superhéroe. Puedes ir a cualquier parte y ver si coincide. Sigues y sigues buscando…”
Saroo tuvo una idea más efectiva que las búsquedas aleatorias. “Multipliqué el tiempo que anduve en tren, 14 horas, por la velocidad de los trenes indios. Obtuve una distancia aproximada de 1200 kilómetros.”


Rodeó y aisló la zona, con centro en Calcuta. Sorprendentemente, descubrió lo que buscaba: la ciudad de Khandwa. “Al encontrar lo que buscaba me emocioné. Apareció de la nada. Vi la cascada donde acostumbraba jugar.”
Rápidamente partió hacia Khandwa. El camino estaba lleno de recuerdos. Terminó hallando su hogar, en el barrio Ganesh Talai, pero no era lo esperado. “Llegué a la puerta y había un cerrojo, viejo, estropeado. Era como si nadie viviera allí.”
El joven tenía una vieja fotografía, y recordaba los nombres de sus familiares. Un vecino dijo que se habían mudado.
“Aparecieron dos personas más, y la última dijo: ‘espera un momento’”. Cuando volvió aseguró: “voy a llevarte con tu madre”.


“Quedé entumecido, pensando ‘¿esto es real?’”
Saroo fue a conocer a su mamá, pero no la reconoció en principio.
“La recordaba con sus 34 años, como una bella dama. El tiempo había pasado, pero la estructura del rostro era igual. Le dije: ‘tú eres mi madre’”.
“Me tomó de la mano, para llevarme a su casa. No hablaba. Creo que estaba igual de shockeada que yo. Era difícil comprender que su hijo, 25 años después, reapareciera.”


La madre pensaba que Saroo había muerto, pero un adivino le dijo que algún día volvería a verlo: “me dio energía para seguir viviendo, y esperar”, dijo.


¿Qué opinas de este reencuentro tan impresionante?

 

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