Una verdadera madre puede llegar a sufrir, pero nunca abandona a sus hijos

En la vida de toda mamá hay momentos difíciles; la vida las lleva por caminos sinuosos. Estas dificultades vienen dadas por carencias sentimentales, sociales o económicas. Generalmente, las rupturas conyugales desencadenan estos malestares, aunque también pueden ser impedimentos de salud.

Criar hijos no es fácil

Las madres deciden salir adelante junto a sus hijos. Sea recibiendo apoyo del esposo, o sin dicho apoyo, avanzarán hasta que puedan dejar a sus hijos en una situación estable y confortable. Esto puede ser bastante sacrificado.
Muchas aseguran que tienen la imperiosa necesidad de salir de la cama, para escapar de la miseria y pobreza. No quieren quedarse estancadas, van a estudiar, trabajar o ganarse la vida de una u otra manera. Todo ese sacrificio, con el objetivo de ver a sus hijos ya crecidos, y teniendo una vida mejor.

La emocionante historia de María Martínez

María es una mamá que sufrió el abandono de su pareja, cuando era muy joven. Estaba obligada a ir a trabajar en la calle, pero no tuvo éxito vendiendo comida allí. Terminó yéndose del país, “abandonando” a sus hijos en casa de su propia madre. Ya en otro país, empezó a realizar tareas de empleada doméstica, consiguiendo enviar unos 20 o 30 dólares mensuales para sus hijos. Al mismo tiempo, una señora la ayudaba con su educación.
María, en El Salvador, trabajó vendiendo artesanías cerca de una universidad. Luego de los años, María fue conociendo a mucha gente, que se interesó por su historia de vida. Entre todos, decidieron ayudarla para que sus hijos entren a la universidad. Oneida, su hija de 24 años, egresó como ingeniera en sistemas. Su pequeño, ya no tan pequeño, con 21 años, consiguió recibirse de empresario; trabaja exportando sistemas eléctricos.

Para esta mujer, las madres muchas veces se ven en la necesidad de sacrificarse orgullosamente, para levantar a sus hijos. Sin padre, son las únicas encargadas de la enseñanza, alimentación, y cualquier otra necesidad que demanden. Hoy día, el trabajo de María dio frutos, y ella no podría estar más alegre.
Muchas veces, las madres sufren para hacer feliz a sus hijos el día de mañana. Y, esos hijos, le devolverán todo el esfuerzo cuando ella vaya envejeciendo.
¿Qué piensas de esta emocionante historia de vida? Compártela para que más gente la conozca, y adquiera estos buenos valores de crianza para su propia vida.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.