Joven padre se despierta ciego y sordo por el estrés y la carga de trabajo

Muchas personas piensan que algunos psicólogos o expertos en el tema exageran cuando hablan de la sobrecarga de trabajo y el daño que produce el estrés excesivo. Aunque algunos no están del todo enterados de estas consecuencias.

Es el caso de Guido Fernández Cornidez, un ciudadano argentino quien quedó en muy malas condiciones físicas por la sobrecarga de trabajo a la que era sometido, quien vivía en un matrimonio junto con dos hijos, pero no dejaba de pensar en el trabajo.

Empezó simplemente como un zumbido de oídos, lo describía como cuando entra agua en ellos por el baño o la piscina y empieza a salir, pero como no podía faltar a su trabajo, hizo caso omiso y continúo así.

Los dos días siguientes, el caso empeoró, el zumbido empezó a extenderse por un lado de la cara. Fue a emergencias para que inyectaran algo y le diagnosticaron, pero como tenia trabajo que hacer, tampoco hizo caso omiso.

Al anochecer de ese mismo día, su esposa lo encontró en un estado deplorable. Un médico llegó unas horas más tarde, quien advirtió de lo preocupante del asunto a causa de algo que no fue tratado a tiempo.

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Después de 3 semanas inmóvil, el joven cuando despertó no podía ver ni escuchar nada. Guido estuvo en una cama por cuatro meses más, donde con tratamiento volvió a escuchar nuevamente.

Otros meses más tarde, el joven empezó a recuperar la vista gracias al tratamiento. Lo primero que hizo al recuperarse, fue dejar su trabajo y abrir su propia productora audiovisual, donde se encuentra más ligero de trabajo.

Sin dudas, una historia que vale la pena compartir, sobre todo para aquellos que trabajan más de 12 horas diarias preocupados por la situación en todo el mundo.

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