Sus hijas no saben en qué trabaja: el secreto las sorprenderá

Esta es de esas historias que nos muestran lo lejos que puede llegar un padre impulsado por el amor a sus hijas. No hay duda de que las hijas son lo más preciado en la vida de cualquier hombre, y hay que hacer por ellas todo lo que esté al alcance.

Lamentablemente, a veces vivimos en situaciones precarias, que no nos permiten dar a nuestros hijos todo lo que desearíamos, y debemos resignarnos, o, como en este caso, luchar para salir adelante.

Isdris es un trabajador cuya historia ha recorrido el mundo, desde Bangladesh nos llega a nosotros gracias a las redes sociales y el fotógrafo Akash, que en Instagram publicó fotografías de este hombre limpiando alcantarillas. Isdris quería tener el dinero suficiente para enviar a sus hijas a la universidad.

Miles de personas han sido conmovidas por la voluntad de este padre.

Según el pie de la imagen, este hombre nunca les dijo a sus hijas que trabajaba limpiando alcantarillas. Sintió que su trabajo era poco digno, y que quedarían avergonzadas. Solo decía ambiguamente ser un obrero.

Además, se bañaba en duchas públicas antes de ir a su hogar, para que no quedara ningún rastro de su trabajo en los alcantarillados.

Todo el dinero recaudado iba invertido en la educación de sus hijas, jamás gastó dinero para sí mismo más allá de las necesidades básicas. También les consiguió muchos libros para el estudio.

Lamentablemente el esfuerzo parecía en vano, pues Isdris no llegó al dinero requerido para pagar la matrícula universitaria de su hija mayor. Sin embargo, sus compañeros limpiadores de alcantarillas se solidarizaron con él, poniendo dinero entre todos para que lograra hacerlo.

Este conmovedor acto de sus compañeros hizo que el padre perdiera la vergüenza, y se sintió orgulloso del buen corazón de los limpiadores. Así, decidió llegar a su hogar sin haberse bañado, y que sus hijas se enteraran del trabajo que realizaba.

Hoy día una de sus hijas ya está por terminar la universidad, y otras tres tienen trabajo. Las cuatro están muy agradecidas con su padre, pero también con sus bondadosos compañeros, a quienes ayudan con alimentos.

Definitivamente vale la pena ser un buen compañero de trabajo, y un luchador para sacar adelante a nuestros hijos e hijas. Todo el esfuerzo termina rindiendo frutos, y dándonos esa felicidad que tanto deseábamos tiempo atrás.

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